martes, 15 de enero de 2008

Envidia

Si la envidia no existiera, las madres se quedarían sin excusas y justificaciones ante las desgracias sociales de sus hijos.

Ejemplos:

"Mamá, ¡en el colegio me dicen gorda!"
"Ay, mi amor, no les hagas caso. Es por envidia".

Uya, qué loco

Abrí otro blog. Yay yo. No sé qué pueden esperar de Verbigracias, pero sí les puedo contar cómo surgió el título. No, no fue que me lo susurró un niño de 5 años al cual acababa de salvarle la vida (se prendió la Tefa-señal en el cielo, me vestí, esperé el bondi en la esquina, me subí, llegué a la hora, entré al edificio, subí cinco pisos, derribé la puerta blindada, encontré el dormitorio principal y limpié la Coca que había tirado sobre la alfombra - y a pesar de ser asistente de Mr. Músculo, su madre me gritó por la impuntualidad. También, sólo a mí se me ocurre tomarme el 104).

En fin, el título de este blog está basado en un mensaje de texto. Sí, señores, cuando escriban mi biografía, van a poder decir que yo era súper adelantada para mi época y tomaba ideas de tecnologías ultra modernas, como los pedorros SMS. El mensajito dicta lo siguiente:

"De: Ceci
14-01-08 17:00
Verbigracia! Jajajaja.. andá a meter esta!"

Y, previo chequeo en rae.es, acá la meto. ¡Ja! A que no contaban con mi astucia. Ceci - mi amiga SMSeadora en cuestión - es lo tan obsesionada con las palabras como yo. Este verano, las dos prometimos solemnemente comenzar a utilizar la palabra 'paupérrimo'. Sin embargo, una tarde mientras leía Freud, Ceci se encontró con otro imperdible ejemplo a no ignorar. Me lo comunicó por mensaje de texto y bueno... aquí estamos. Esperemos que sea un buen emprendimiento... a diferencia que con Catatonias, este blog no verá la luz del día hasta que lo deje bien lindo. O algo parecido. Yo que sé, enshoi.